Contratos de FM… ¿de verdad?

Author: David Martínez, PhD

Estoy empezando a ver como se extiende la moda, de que todo lo que se contrata en servicios de soporte, se convierte, por arte de magia, en servicios de FM. También pasa con los proveedores, ayer eran “Servicios Antonio” y hoy son “Servicios de FM Antonio”.  Se creen que con cambiar el rótulo ya está todo arreglado. Por suerte en nuestro país, hay muy buenos proveedores de FM, y lo pueden demostrar. Imagino que ellos también han notado esta epidemia.

 

En la parte que nos toca, la de los contratos, es importante entender que un contrato de FM, o SLA, debe tener como base un pliego de FM, o SL, o lo que se llama un nivel de servicio. Este es un documento distinto de un pliego tradicional en muchos aspectos, desde la estructura, los contenidos, la forma en que se redacta por la transferencia de riesgo que tiene, la capacidad de control y un largo etcétera. Cada pliego es como una dieta personalizada, una tabla de ejercicios concreta en base a unos objetivos determinados, pero sobre todo, en base a una situación actual y unas capacidades reales. En todos los casos se busca mejorar la forma física y porque no, perder  algo de “peso”, pero cada caso es distinto, debe ser tratado de forma distinta.

 

No valen los copia-pega, hecha una hechas todas; la dieta y rutinas de un corredor de maratón o de un levantador de peso, son buenas para cada uno, ambos son profesionales, pero no las pueden intercambiar, y de ninguna forma son para un amateur. Se deben personalizar, porque si no, no sólo no funcionan, sino que pueden suponer un serio riesgo para la salud.

 

La frase tan repetida de que la relación entre cliente y proveedor debe ser siempre un Win-Win es clave, es uno de los lemas transversales del FM que no se puede olvidar. El FM consigue ahorros, te ayuda a reducir ese exceso de peso, pero por otros métodos, no a través del torniquete al proveedor. No se le puede exprimir y decir que eso es FM, porque no lo es. No se puede pedir al proveedor que pinte una pared, y que en la página 10 del pliego, se le diga que lo haga bajo su interpretación del ambiente, luego en la página 60 pedirlo pero en azul, que en la página 120 se le diga, de pasada, que nos gusta el color rojo y luego al final del documento, mostrar una fórmula de penalización (cuando debería ser retribución variable) sacada de una película de terror, y que se basa para su aplicación, en si a alguien que acaba de entrar le gusta más o menos el color con que se ha pintado esa pared. Eso, simplemente, no es hacer FM.

 

Ya que no podemos evitar que dejen de hacerlo, por lo menos pedimos encarecidamente, que dejen de llamarlos contratos de FM, ya que no lo son, y ponen en entredicho la validez de la metodología de la disciplina. También se reduce la capacidad y credibilidad de sus profesionales para dar apoyo de calidad a las empresas, tanto interna como externamente.

 

Si no se tienen ni los conocimientos para dimensionar un SL, ni los recursos para llevar a cabo un proceso de licitación algo más complejo, no pasa nada, se redacta un pliego tradicional y se hace una licitación a coste, como se ha hecho toda la vida. Pero si se quieren recibir los beneficios de los contratos de FM, que son muchos, hay que dejarse asesorar, primero por un buen médico conocedor de las últimas tendencias, y luego escuchar a los proveedores, que son los expertos, los que van a ayudar y sobre todo, a proponer las mejores soluciones. Ellos son el nutricionista, el entrenador personal y el asesor de imagen, y junto a ellos se logrará que ese esfuerzo necesario, esa inversión, compense y se obtengan los beneficios esperados.

 

Las pastillas de adelgazar mágicas no existen. Con una dieta adecuada, una buena nutrición y algo de ejercicio, se mejora la imagen y se pierde peso, pero esto requiere de un conocimiento profesional y una dedicación personal. Si a alguien se le mete en una jaula y se le da sopa una vez al día, también perderá peso, pero eso no es ni sano, ni sostenible, ya que cuando salga va a recuperar el peso perdido, porque no se puede vivir siempre encerrado. Si esto no parece realista, eso es exactamente lo que hacen las empresas que se ofrecen a cobrar en función de los ahorros al contratar servicios. Claro, que eso es a costa de exprimir a los proveedores, esos que deben ser socios y acompañarnos en el día a día. Pero eso no es lo más peligroso, lo peor es que lo hacen a costa de tu salud, que no les importa, ni está en sus consideraciones y encima lo llaman contratos de FM. Las empresas no son conscientes de los riesgos que tiene el aplicar estas prácticas. Algunas lo hacen pero tarde.

 

Si esto no cambia, los que nos dedicamos al FM, todos, tendremos que cambiar de profesión porque las empresas no van a ver ningún valor en nuestro trabajo, seremos un gasto, empezamos a ser un riesgo considerable, y cuando alguien les plantee una forma de evitarlo, lo harán.

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Autor: David Martinez, PhD. Consultor estratégico, formador, investigador y conferencista internacional. Reconocido experto en Facility y Asset Management. Especializado en modelos multiculturales de gestión de inmuebles y en productividad aplicada a los entornos de trabajo.

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